Poesías en Concierto

Bienvenidos 

Desde hace un tiempo, cuando camino por las calles no veo personas sino diamantes.  Diamantes, sí . Su haz de luz encandila las vidrieras de los negocios, los autos, las casas y por eso, la gente se afana en obtenerlos sin saber que son ellos mismos quienes refulgen en las cosas … Parece obsecuente perseguir lo que brilla, tal vez, digo, de seguir siendo fieles un día acabaríamos por encontrarnos. 

María Soledad Ranzuglia
de “Diario de una Mujer”

Soler

 

 Cada vez que alguien habla de las escenas cotidianas como un tendal de las tormentas o bien como un frente de batalla, siento propia la impotencia, mis manos dóciles escapan al vuelo de calandrias y el pulso se acomoda como un ciervo a punto de aceptar el proyectil entre las sierras azuladas. Entonces no huyo, decido quedarme y ver y sentir lo que tenga que ser. No, no he nacido de la muerte, no he nacido, ella no es mi comienzo, nunca pudo con la Vida que en sus brazos diáfanos me acuna desde siempre con el sol invencible, transparente de los días. La memoria ahora disuelve sus contornos de hierro o sarcófago, tapa ausente y sonora, dominio de mi pobre osadía: intentar arriar el vuelo de mi alma tras el líquido cristal de los espejos a medida, sin saber que renacemos a cada instante, a cada instante de la Vida…

Aún llueve en esta noche cristalina, no puedo ni quiero negar lo que tanto me abarca y aún en secreto desde siempre advierto que me habita. Hay un sólo motivo, una sola poesía, una única manera de decirla… Estoy profundamente enamorada de la Vida.

María Soledad Ranzuglia
de “Diario de una Mujer”

Fragmento radial del programa Poesías en Concierto, por FM Única, 104.3 para el Valle de Punilla.
Poesía “No hay forma de perdernos” en la voz de su autora, María Soledad Ranzuglia del libro “La Canción Olvidada”
Música: Vangelis
22554940_2041324216154160_8977615988057053014_n

 

 Preludios  de tu Primavera

Ante el murmullo de hiedras,
desperezando apenas su espíritu
en el surco brillante de sombra
en la piedra.

Vertiente de luz,
cada capullo dormido en las
manos de hojas risueñas,
acunan silvestres los ríos de savia
emprendiendo su vuelta.

La madera sedienta del fino rocío,
suelta del alba sus crines
de agua y seda,
deslizándose al ritmo
de  aquellas enaguas bordadas
con perlas.

El nido de ramas,
cortejo de lunas
en el vals de las noches
serenas,
recortan luceros sin nombre,
meciendo la brisa
el diamante gorjeo
que encienda en el campo
los bellos jardines de hierbas.

Preludios de tu primavera
desnudan tu antiguo ritual
de sol y de acequia,
de lumbre y zorzal,
de infinita cordillera
cuando al pasar por la verja
descubren tus ojos,
la cálida ofrenda…

Debajo del mustio portal,
tímida campana de florcitas
pequeñas,
anuncian sin voz, su temblor virginal…
“También por aquí,  habrá Primaveras.”

Marçia Soledad Ranzuglia
del libro La Canción Olvidada
Babel Editorial, 2017

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s