¿Dónde estás mi Vida?

(música de Secret Garden)

Vi que la tarde acariciaba el espejo
por tu ventana
y sé que deseabas como nunca el Amanecer…
Te vi cansada de preguntas
despintando las respuestas antes acertadas,
mientras los árboles deshojaban las hojas,
de tu biografía casi olvidada.

Vi tus ojos clavados en el cielo,
el techo de tu cielo
donde lo infinito toma forma
sin vestigios de misterio…
Porque ya conoces los contornos,
y se acaban los relojes
y los tiempos.

Y te preguntas para qué,
para qué la vida si solo es bebida
por  algunos cuantos cuerdos,
que escaparon por la noche
como estrellas fugaces,
perdidas de tanto firmamento.

¿Para qué el amor
que duele y no es cuento,
para qué el comer que cuesta
conseguir  alimento,
por qué la sed, el dolor sin freno,
por qué tan solos venimos
sin que nadie alerte los golpes
que arremeten a pura piel
sin importar lo puesto?

¿Quién trama esta historia?
Lo sagrado y lo civil se durmieron,
los han visto por la esquina
y algunos tienen armas de fuego.
No resisto más heridas,
no sé morir,
respiro la densidad de mi cuerpo,
tan solo quiero que oigas mi clamor
si es que hay alguien que habita el silencio…

La tarde pareció ofenderse,
brumó su luz hasta desaparecerse
y un claro de plata
pareció emerger
para dar la cara,
como testigo estelar
de una claridad que se avecinaba.

¿Para qué es Dios?

Para que por fin te animes
a descreer de las opciones resignadas,
esas que huelen a consuelo
contradiciendo tu sentir,
tu inteligencia y tu mirada sabia.
Para que de una vez por todas
te convenzas que el pesar de la vida
está en tu entrega desmedida
a una realidad exagerada,
que alimenta el sacrificio de arrojar
el alma,
en asilos nada cuerdos
donde permanece solitaria,
con hambre de sol y melodías,
permanentemente medicada
de tanto ruido estridente
con la garganta al borde
de las lágrimas.
¿Por qué hay que atar la Inocencia
a los barrotes de una cama?
¿Por qué insistes en vivir sin Alma?
¿Acaso se te olvidan las tardes de niña,
de plazas floreadas?
¿No recuerdas la risa cuando
con ella jugabas?
Al Amor de entregarte entre la hierba,
a sentir el modo en que fuiste engendrada.

Es de noche
pero no tarde…
Descansa para despertar por la mañana,
iremos como de visita, pero a buscarla.
Te dirán que aún no tiene el alta
pero eso no importa,
camina segura hacia la dirección señalada
y cuando la encuentres,
pega el grito más fuerte… grita para Despertarla.

    María Soledad Ranzuglia
   Del libro “¿Dónde estás mi Vida?”